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MiVi

Hace mucho tiempo que la distancia me separó de mi querida amiga Lolita, ya que pronto será el aniversario de mis 15 años viviendo en Austria, aunque nuestros corazones y nuestras mentes no se olvidan.

Ella es una mujer realmente especial. Tengo que decir que antes de empezar a conocerla me pareció poco simpática y seria, pero nada más lejano a la realidad.

Lolita es una mujer fuerte, segura de si misma, con una gran fuerza interior y sin pelos en la lengua para decir lo que piensa. Su constancia desde tiempos universitarios la ha ayudado a llegar donde está ahora, disfrutando de una profesión que le apasiona y que la obliga a superarse de nuevo cada día. Es una magnífica conversadora y aficcionada a la política, con la que poder hablar por horas de los temas más diversos y es justo eso, el poder de la conversación el que crea las conexiones más profundas entre las personas. Aunque no siempre tengamos una misma opinión de un tema específico, el simple hecho de discutirlo con ella me ayuda a descubrir otros puntos de vista.

Su memoría casi roza lo increíble, recuerda fechas, acontecimientos, lugares y detalles varios sin el más mínimo esfuerzo, una cualidad que he admirado (y usado) siempre.

Empezamos a conocernos mejor (si no recuerdo mal) en el año 1999, durante ese año mi vida cambió por circunstancias personales, empezé a salir con los amigos de mi primo y ella era una más de la pandilla. No fué un amor a primera vista, pero al pasar el tiempo y vivir muchos momentos juntas, nuestra amistad empezó a consolidarse.

No podría olvidarme de mencionar su pasión por la moda y por la buena cocina, de echo, víste de lujo y cocina de muerte. Con ella aprendí a disfrutar de los festivales de cine de Málaga, y aunque el cine español no despierta en mí grandes pasiones, descubrí que la ilusión se contagia en el momento cuando estás con ESA persona en ese momento.

Tenemos muchas aventuras compartidas, risas y nuevas tradiciones como comer castañas siempre la víspera del día de todos los santos y tener largas conversaciones, cuanto lo echo de menos! Hablar con ella siempre es fácil y por eso la quiero tanto.

Hemos vivido momentos inolvidables en todos los aspectos, desde la euforia hasta la pena compartida, por eso cuando pienso en la suerte que tuve en que ella me eligiera como amiga despiertan mis sentimientos encontrados, ya que a veces me pregunto si mi decisión de descubrir el futuro fuera de España fue la mejor, ya que tuve que despedirme de personas maravillosas.

Gracias por seguir ahí a pesar del tiempo y la distancia. Feliz cumpleaños MiVi.

Te quiero. ❤️

Límite del Compromiso

Cada dia nos enfrentamos a distintos tipos de compromisos, no sólo compromisos definidos como citas con el médico, encuentros con amigos, reuniones de trabajo y sus derivados, sino también el compromiso hacia las personas con las que interaccionamos diariamente.

En los últimos días mi mente le da vueltas a la pregunta, dónde esta el límite con respecto a los demás. Si hoy no me apetece hablar demasiado con nadie porque he dormido mal, deberia ocultar mi estado de ánimo para no molestar a los demás.

¿Hasta que punto hay que ser respetuoso con los demás para dejar de serlo con uno mismo? Dónde esta el límite del compromiso con uno mísmo?

Recientemente charlando sobre este tema con una amiga me comentaba que en su trabajo se enfrenta a menudo con este dilema, ella es enfermera. En su caso trabaja en el departamento de oncología de un renombrado hospital en Londres. Me comentaba que ella es una apasionada de su trabajo, pero hay días en los que por motivos personales se encuentra baja de ánimos y le cuesta ser amable y tener una sonrisa permanente en los labios, aunque aun así lo hace, por sus pacientes.

El punto más importante de este tema consiste en saber en qué medida debemos ocultar o esconder nuestros sentimientos. Con niños está claro, hay cosas que ellos no pueden entender todavía. Con personas enfermas…pues igualmente ya que nadie normalmente tiene la culpa de estar enfermo. ¿Con tu familia política? Pues aquí depende de la relación que tengas con ellos.  Bueno, con amigos verdaderos sí que puedes mostrarte tal y cual eres, eso es un alivio, pero son realmente los amigos y familiares más cercanos a los únicos que podemos mostrarles nuestro estado de ánimo actual, ¿sin fingir? Esto suena realmente complicado para mí.

Evidentemente existe factores adicionales que influyen en el estado de ánimo y comportamiento de las personas, como su carácter, su salud – cuando una persona padece algún malestar físico es imposible que no afecte a su carácter-

Hace poco conocí a una chica con fibromialgia en un curso sobre semiconductores, nos sentamos juntas durante dos días y nos quedamos en el mismo hotel pero tan solo el segundo día noté una diferencia en su comportamiento hacia mí con respecto al día anterior.  Yo pensaba que había hecho algo que la había molestado y decidí mantener las distancias. Al final del día cuando estábamos en la cena ya la vi más relajada y volvimos a charlar un rato durante el postre. Anna me contó que ese día estaba teniendo un día realmente pésimo, me habló de la Fibromialgia y de que es una enfermedad silenciosa y hasta ahora no totalmente reconocida como tal, y en la que aún el campo de investigación tiene mucho por hacer.

Anna me llevó de nuevo a pensar a mi pregunta sin solución para mí hasta ahora, ¿Cuándo debo mostrar mi verdadero yo?  Si no le muestras a tu pareja siempre tu estado de ánimo quizás por respeto, quizás porque piensas que no lo va a entender…¿Cuál es el camino correcto?

Yo soy una persona bastante amigable y abierta, intento “agradar” a los demás ya que las relaciones interpersonales son una parte fundamental de mi vida. Durante los últimos dos años de pandemia me he acostumbrado a relacionarme menos con los demás, sobre todo en el trabajo ya que muchos de mis días laborables son en casa, en mi oficina en la habitación de invitados, pero realmente he echado de menos el interactuar con mis compañeros en reuniones, cenas de empresa, etc., pero durante mi vida laboral y personal he aprendido a distinguir desde mi punto de vista a quién dedicar mi energía.

La clave para encaminar esa pregunta a la que no le encuentro la respuesta definitiva puede ser: sentirse contento con uno mismo y sus acciones, no tener la sensación de estar fingiendo, encontrar el equilibrio del límite en tu tranquilidad interior.

Aunque no encuentro respuesta a todo lo que pasa por mi cabeza, cuando me voy a hacer senderismo en las montañas cerca de mi casa, o cuando salgo a correr para despejar la mente de trabajo, de familia o de quehaceres, la naturaleza me brinda la posibilidad de ordenar mis pensamientos y sentirme un poco más cerca del equilibrio interior.